martes, 23 de abril de 2013

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Ir al parque ... que estrés!


Pasar un ratito en el parque todos los días reporta múltiples beneficios a tu pequeño. Y además, luego está mucho más tranquilo y se porta mejor. ¡No os quedéis en casa!

Esther García, pedagoga y psicóloga.
 
 
(...) Es bueno para su salud, realizan mucho ejercicio físico y gracias a él mejorará la densidad de su masa ósea y los músculos se le fortalecerán, por otro lado,  entrenará su equilibrio y mejorará su desarrollo psicomotriz. A todo ello se une que la luz del sol ayuda a fabricar vitamina D, que es la que fija el calcio de los alimentos a los huesos, por lo que el parque... ¡le harán crecer!Y por añadidura, cuando volváis a casa notarás que tu hijo come y duerme mejor. Es porque la actividad física le ayuda a descargar tensión, lo que a su vez estimula su apetito y favorece su descanso. Y para su socialización, dada su corta edad, es normal que tu hijo aún no juegue con otros niños. Pero aun así, sentirse acompañado por ellos y observar cómo se comportan es fundamental para que vaya socializándose.(extracto del Artículo de la revista "Crecer feliz")

Hace solecito, la primavera por fin ha llegado, lanena es mayor, le apetece jugar, a su mamá (yo), también le apetece que juegue, se desfogue, se canse y se agote, para que a las nueve de la noche se desconecte, y supapá y yo, podamos tener unos minutos de asueto, sin el terremoto comiéndose todo lo que pilla por el suelo, arrastrando las sillas, comiéndose los libros .... total.. que hemos empezado a ir al parque.

Son nuestros primeros días jugando, montándose en los columpios, tocando a otros niños, arrastrándose por la arena, comiendo arena, pegándose golpes con todo, y quitando los juguetes a otros niños... los primeros días eran súper divertidos, a mí me encantaba esta nueva fase, y migordita se lo pasaba genial.... pero empieza a ser un poco estresante...

Primero, todo depende del parque donde juegue tu niña, mejor dicho, del barrio donde esté el parque... ayer fuimos paseando por la calle Orense, después nuestro plan era pararnos en el parquecito que hay en la zona, que tiene unos columpios superpreciosos, incluso una pequeña casita con un montón de ventanas, un arenero... todo muy chulo, y bastante nuevo.

Al llegar, no dábamos crédito! pero cuanto niño madre mía! bueno, no importa, nos haremos un huequecito, y podremos jugar tranquilamente. Había un columpio, de estos que te sientas y tu padre te va empujando y mola un montón! ese no lo hay en nuestro barrio.... pero estaban montadas dos niñas de unos trece años, y no se bajaban.... a pesar de que intentamos hacer guerra psicológica esperando junto a la atracción, no se dieron por aludidas, y el padre de la criatura no me dejó que las dijera nada....

Cambiamos de atracción, y nos adentramos en una mini casita con pequeñas habitaciones muy monas (este tampoco lo hay en nuestro barrio...), donde estaban dos niñas y una madre, con la casita ya ocupada, con sus juguetes, y sus cosas, como si llevaran allí toda la vida viviendo... no fuimos muy bienvenidas, las niñas, de unos cinco o seis años, nos dijeron que hacíamos mucho ruido, que sus muñecas estaban dormidas....

Nos fuimos al tobogán, allí vimos una niña de la edad de migordita, quizá un poquito mayor, con su madre, pensamos que sería una buena idea, jugar con una amiguita de la misma edad. Llegamos y para empezar la madre, me miró de arriba abajo, no sé si la ropa, a mí en general, o sencillamente nuestra presencia le molestaba... ignoré esta percepción (quizá me lo estuviera inventando....) y disfrutamos un ratito subiendo y bajando del tobogán... fue un poco estresante porque las dos niñas querían hacerlo al mismo tiempo....

La niña entre cambio de columpio y columpio, se arrastró varias veces por el arenero, tragó arena, se llenó las zapatillas de arena, el poco pelo que tiene también.... pero, supongo que a estos detalles me he de acostumbrar cuando va al parque....

Mientras tanto, otras madres, estaban a nuestro alrededor, sentadas en bancos, en teoría vigilando a sus hijos mayores mientras jugaban, pero en realidad nos hacían un escáner total, y un control absoluto de cada movimiento. Qué estrés no? seré yo que me sentía observada sin razón? seré yo que estoy ávida de niños y niñas nuevos con los que lanena pueda jugar y pasar feliz un ratito, mientras que el resto de los padres, están asqueados del mundo mundial, y no quieren hacer nuevos amigos? será que no íbamos lo suficientemente bien vestidas (era domingo....) y pensaban que les pegaríamos alguna enfermedad contagiosa y mortal?????