lunes, 3 de junio de 2013

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Amamantar y trabajar

Hoy quiero recomendar este libro a las madres que están a punto de volver a su trabajo (y suerte que pueden volver, y tienen un trabajo) para que se haga un poquito menos duro....  puedes descargártelo de forma gratuita en este enlace de La Liga de la Leche Internacional. A mi me ayudó mucho

El título de este libro, las Hijas de Hirkani, se inspiró en un antiguo cuento de la India. Hirkani, mujer, madre, y distribuidora de leche vivió en las cadenas montañosas del Ghats Oeste de la India durante el siglo 1600. A pesar de que su historia se desarrolló hace más de cuatrocientos años, Hirkani no es diferente de las mujeres de hoy día ya que enarbola el mismo instinto materno para superar desafíos para sus hijos. Se ha debatido si Hirkani fue una historia real o una leyenda. Una cosa es segura: su instinto materno fue real, biológico y ciertamente, universal.



La vida de Hirkani se desarrolla en un momento de la historia de la India cuando el poderoso líder Rey Shivaji reinaba desde la capital hacia lo alto. Dentro de los muros del fuerte del Rey Shivaji comenzó el evento que situó a Hirkani en el corazón de este libro. A pesar de que es famosa en la India, el mundo no ha escuchado hablar de esta heroína. Es tiempo que otros aprendan esta leyenda materna que se conoce en su tierra natal como “una joya de las montañas”. Aquí está la La historia de Hirkani como nos fue contada por un pediatra de la India el Dr. Prashant Gangal.

Hirkani fue una repartidora de leche que vivió en un pequeño pueblo en las faldas de Raigad con su marido y su hijo. Ella y su marido poseían ganado y sus ingresos provenían de la venta de la leche de sus vacas. Su historia comienza durante una luna llena en el mes Hindú de “Ashwin”, un tiempo llamado “Kojagiri Poornima”. Era un tiempo para elebraciones jubilosas e unificadoras ya que los agricultores habían finalizado la cosecha. Naturalmente, que los ánimos estaban altos en estos tiempos de abundancia, especialmente en el reino del Rey Shivaji.

La ocasión demandaba extraordinarias cantidades de leche para la cocina del palacio por lo que las repartidoras de leche de la vecindad habían recibido instrucciones con antelación para viajar al fuerte a
entregar más leche. Hirkani nunca había visitado la capital antes; el viaje le daría la ocasión de hacerlo. Había escuchado impresionantes historias de palacios maravillosos, de un gran mercado y de muchas pompas y esplendor acordes con la capital del reino. La noche anterior a su viaje, soñó con todo lo que había escuchado. Sin embargo, habían algunos obstáculos que harían este viaje de negocios algo difícil.

Su marido estaba fuera en una expedición militar y no había nadie para cuidar de su pequeño. Además, debía organizar su viaje en elintervalo de tr es o cuatro horas entre las sesiones de amamantar. Era
una perspectiva atrayente y su familia necesitaba el dinero, por lo que hizo arreglos para viajar. La tarde siguiente, Hirkani amamantó a su pequeño abundantemente, lo acostó a dormir y lo dejó con amigos de la familia.     Las hijas de hirkani